Más allá de la libertad de prensa
LA GLOSA
Reporteros sin Fronteras(RSF), con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) aprovechaban el Día Internacional de la Libertad de Prensa, para presentar un informe anual demoledor, a tenor de esos 53 periodistas muertos en el ejercicio de la profesión, el peor dato desde 1995. Ese macabro record de periodistas muertos tiene que ver con el infierno de Irak, donde ahora mismo se encuentran secuestrados y encarcelados otros quince informadores. Irak fue en 2004 el país más peligroso del mundo para los periodistas, sólo allí murieron 19 de ellos.

José Couso, en Bagdag
El problema es que cada vez que RSF y las organizaciones profesionales presentan este tipo de informes-denuncia nos fijamos únicamente en la tragedia de los periodistas muertos, encarcelados o secuestrados, y nos olvidamos que la libertad de prensa no sólo está en peligro en regímenes dictatoriales o pseudodictatoriales, caso de Irak, Colombia, Cuba, China o Corea del Norte, por poner algunos ejemplos evidentes y denunciados. La libertad de prensa, ahora más que nunca, también está en peligro en Estados Unidos o la Unión Europea. El periodista en el mundo civilizado no es asesinado, torturado o secuestrado, pero el periodista del mundo civilizado está cada vez más sometido a las presiones empresariales, es una víctima de la política de concentración de medios, pierde capacidad crítica, se autocensura y somete al control de los grandes poderes fácticos e incluso, en Estados Unidos, hemos conocido casos y sentencias recientes que cercenan derechos básicos de la profesión como la cláusula de conciencia o el secreto profesional.
La libertad de expresión y de prensa, por tanto, no está sólo en peligro en Bagdag o La Habana, también lo está de manera flagrante en la Italia mediática de Berlusconi o en cualquiera de los rincones civilizados del imperio Murdoch.
Reporteros sin Fronteras(RSF), con la colaboración de la Federación de Asociaciones de Prensa de España (FAPE) aprovechaban el Día Internacional de la Libertad de Prensa, para presentar un informe anual demoledor, a tenor de esos 53 periodistas muertos en el ejercicio de la profesión, el peor dato desde 1995. Ese macabro record de periodistas muertos tiene que ver con el infierno de Irak, donde ahora mismo se encuentran secuestrados y encarcelados otros quince informadores. Irak fue en 2004 el país más peligroso del mundo para los periodistas, sólo allí murieron 19 de ellos.

José Couso, en Bagdag
El problema es que cada vez que RSF y las organizaciones profesionales presentan este tipo de informes-denuncia nos fijamos únicamente en la tragedia de los periodistas muertos, encarcelados o secuestrados, y nos olvidamos que la libertad de prensa no sólo está en peligro en regímenes dictatoriales o pseudodictatoriales, caso de Irak, Colombia, Cuba, China o Corea del Norte, por poner algunos ejemplos evidentes y denunciados. La libertad de prensa, ahora más que nunca, también está en peligro en Estados Unidos o la Unión Europea. El periodista en el mundo civilizado no es asesinado, torturado o secuestrado, pero el periodista del mundo civilizado está cada vez más sometido a las presiones empresariales, es una víctima de la política de concentración de medios, pierde capacidad crítica, se autocensura y somete al control de los grandes poderes fácticos e incluso, en Estados Unidos, hemos conocido casos y sentencias recientes que cercenan derechos básicos de la profesión como la cláusula de conciencia o el secreto profesional.
La libertad de expresión y de prensa, por tanto, no está sólo en peligro en Bagdag o La Habana, también lo está de manera flagrante en la Italia mediática de Berlusconi o en cualquiera de los rincones civilizados del imperio Murdoch.
