El ‘cheque británico’ y el presupuesto comunitario


Kwasniewski (Polonia), Chirac (Francia) y Schroder (Alemania), en la cumbre del Triángulo de Weimar, en Nancy. AP

EL COMENTARIO

Una nueva puesta en escena de dirigentes europeos en apoyo del SI francés a la Constitución Europea, sirvió para sacar a la luz dos cuestiones fundamentales relativas a la economía comunitaria, por una parte el anacronismo del denominado cheque británico y, por otra, la necesidad de aumentar el presupuesto comunitario. El canciller alemán, Gerhard Schroder, y el presidente polaco, Aleksander Kwasniewski, apoyaron a Jacques Chirac, en Nancy, dentro de la sexta reunión del llamado Triángulo de Weimar, que desde la caída del muro de Berlín reúne a los dirigentes de estos tres países.
En Nancy, los tres líderes defendieron el principio de solidaridad como un cimiento básico para el fortalecimiento de la UE actual, aunque, con la polémica del ‘cheque británico’ de fondo, Schroder volvió avisar de la necesidad de revisiones que frenen del desgaste alemán como principal contribuyente neto de la UE, y destacó, sobremanera, la necesidad que países como España que hasta ahora han sido receptores netos, inicien el camino inverso para convertirse en poco tiempo en contribuyentes que equilibrien el principio de cohesión sobre el que se sustenta la Unión.

¿Qué es el cheque británico?
El denominado cheque británico es una devolución neta de las arcas comunitarias al Gobierno de Londres que logró Margaret Thatcher en 1984 como compensación por el escaso beneficio que su país obtenía de los fondos europeos.
En el momento de negociarse este procedimiento, el Reino Unido pasaba por un mal momento económico y ahora, por el contrario, es uno de los países más ricos del mundo, por lo que ya no está justificada la existencia de esta medida y se puede hablar abiertamente de un anacronismo.
La Comisión Europea ha propuesto la supresión del cheque británico y reemplazarlo por un sistema de corrección generalizado, que entrañará devoluciones para los países cuya contribución neta supere el 0,35% de su Producto Interior Bruto (PIB). Se trata, en suma, de un nuevo modelo que sustituya al anterior y que la Comisión debe negociar con Londres.

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