Crisis de la socialdemocracia europea


El cánciller alemán Schroder


EL COMENTARIO

Si la socialdemocracia está en crisis en Alemania y en Francia, puede concretarse que la socialdemocracia está en crisis en Europa, aunque en otros feudos fuertes como Reino Unido, España o Italia, atraviesen por momentos más dulces.
El lander de Renania del Norte-Westfalia, en Alemania, puede compararse con Andalucía, en España, si hablamos de territorios históricamente controlados por los socialistas de uno y otro país. Pues bien, después de 39 años de control de Renania del Norte-Westfalia por parte del SPD, los democratacristianos alemanes han irrumpido con fuerza en este feudo sagrado del socialismo y los han sacado del poder. ¿Se imaginan algo similar en Andalucía?… los cimientos del PSOE se tambalearían si algo así sucediese, y eso es precisamente lo que le está pasando al canciller alemán Gerhard Schroder que tras el varapalo de Renania del Norte ha anunciado elecciones generales anticipadas en Alemania.
¿Por qué se tambalean los cimientos del gobierno verdi-rojo en la gran Alemania? La respuesta inmediata es sencilla, la crisis económica del país está pasando factura a Schroder. Las reformas fiscales y laborales, el aumento del paro, y la crisis del estado del bienestar alemán, no son compartidas por una ciudadanía alemana que está castigando al canciller en todas y cada una de las elecciones parciales que están teniendo lugar durante los últimos tiempos.
Dicho lo dicho, habría que plantearse otra pregunta: ¿La CDU de Angela Merkel está capacitada para devolver a Alemania a tiempos mejores? En principio, el liderazgo de Merkel al frente de la CDU sigue siendo un interrogante, aunque todo apunta a que podría convertirse en la primera mujer de la historia que lidere un gobierno en Alemania. Un gobierno conservador que profundizaría en las reformas laborales y fiscales de Schroder y que no tendría ningún problema en seguir cercenando el estado del bienestar.
Oscuros nubarrones se presentan para la socialdemocracia en Alemania y Francia, país, éste último, donde el referéndum de la Constitución Europea está evidenciando las profundas e irresponsables discrepancias de la izquierda francesa.
En este sentido, el gobierno alemán fue mucho más cauto al plantear el refrendo del tratado constitucional europeo vía parlamentaria. El electorado de la UE sigue planteándose las consultas europeas desde claves y perspectivas nacionales, castigando las políticas domésticas y olvidando el verdadero sentido de este tipo de consultas. Al igual que parece que va a ocurrir en Francia, donde el NO a la Constitución Europea será un castigo a Chirac, la convocatoria de un referéndum sobre el tratado constitucional en Alemania, habría supuesto, seguramente, un triunfo del NO como elemento de castigo y desgaste a un Schroder que no atraviesa, precisamente, por sus mejores momentos políticos.

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