Holanda pone la puntilla a la maltrecha Constitución Europea

Portada de la edición española de la Constitución Europea
EL COMENTARIO
Tocada y casi hundida, así está ahora mismo la Constitución Europea tras el NO de los holandeses, el segundo en menos de una semana. Sin apenas tiempo para digerir el mazazo de los franceses al proceso de construcción política del continente, ahora los holandeses, tal y como estaba previsto, han dejado en la UVI el tratado constitucional. Países Bajos ha rechazado la Constitución Europea. El 62% de los votantes han dicho NO al Tratado, frente a un 38% que le ha dado el SÍ. La participación, también como ocurrió en Francia, ha sido alta, más allá del 63%.
El NO de Holanda, país fundador de la Unión Europea, eleva el grado de incertidumbre y agudiza la enorme crisis política existente. Al igual que en Francia, la política interna ha marcado el referéndum holandés que ha servido para castigar a un Gobierno cada vez más alejado de la ciudadanía. De todos modos, en el caso holandés, el miedo a perder poder con el nuevo reparto institucional que marca el Tratado, ha sido otro factor determinante para el fracaso del SI. Los holandeses se sienten cómodos, arropados, con el obsoleto Tratado de Niza que sigue en vigor... y puede que por mucho tiempo.
¿Y ahora qué?... la pregunta sin respuesta, la misma pregunta que muchos se hacen, nos hacemos, durante las últimas semanas. Pregunta a la que habrá que buscar respuesta, no más allá del próximo Consejo que se había planteado, en principio, para debatir el marco presupuestario y para preparar la inminente llegada de Tony Blair a la presidencia de turno. Blair, líder-reforzado del país más euroescéptico de los grandes socios de la UE, manejará los tiempos y tendrá la oportunidad de reconducir hacia su terreno el debate sobre el modelo de Europa.
Y ante la negativa de Francia y Países Bajos, muchas y variadas son las posturas y los análisis sobre lo que sería más conveniente hacer con la maltrecha Constitución Europea. Personalmente, consideraría un atropello la retirada o modificación del texto constitucional hasta que no se haya cumplido el calendario de ratificación previsto para toda la UE. Como es sabido, el propio Tratado incluye esa cláusula de salvaguardia para estudiar los casos concretos de un máximo de cinco noes. Hasta la fecha, diez países han dicho que SI a la Constitución: Lituania, Hungría, Eslovenia, España, Italia, Grecia, Austria, Eslovaquia, Letonia y Alemania, y dos han dicho que NO: Francia y Países Bajos.

Firma del Tratado Constitucional por parte de los jefes de Estado y primeros ministros de la UE (Roma, 2004)
LETONIA DICE SÍ AL TRATADO
¿Qué es lo que queda?
Una dura penitencia, sin demasiado margen de error. Tras el NO holandés, apenas unas horas después, el Parlamento de Letonia ha ratificado en Riga el texto constitucional, convirtiéndose en el décimo país de la UE que lo hace. Previsiblemente, el Parlamento de Chipre aprobará este mes el Tratado, será el undécimo país en hacerlo. También deben salir adelante el resto de ratificaciones que se harán por trámite parlamentario (procedimiento perfectamente democrático y más pragmático y coherente para este tipo de cuestiones): Malta, Estonia, Bélgica, Finlandia y Suecia. El negativo efecto francés y holandés podría incidir en los referéndum pendientes: Luxemburgo, Dinamarca, Polonia, Portugal, Reino Unido, Irlanda y República Checa. Si en tres de esos siete países ganase el NO, la Constitución habría muerto en el intento, caso contrario, podría haber margen de error para enmendar el desaguisado, ya sea con nuevas consultas en los casos concretos o con modificaciones a posteriori del texto constitucional.
Europa está en crisis, una grave crisis política que puede afectar levemente a la economía del continente, pero no olvidemos nunca que Europa se ha construido a lo largo de su historia solventado este tipo de crisis y saliendo fortalecida de las mismas.
