Estafa europea y euroapatía


La Unión Europea

EL COMENTARIO

Sí señor, como votante del SI en el referéndum español sobre la Constitución Europea estoy a un paso de sentirme estafado, ninguneado, engañado. Señores de Bruselas, si el Parlamento, la Comisión y el Consejo siguen los criterios de la izquierda y derecha más radical de Europa que ayer se manifestó en el Europarlamento con el mensaje claro de que: “La Constitución Europea ha muerto”, si ustedes se pliegan a ese discurso, yo me bajo del carro y me hago euroapático… un euroapático más. Sé que les importa un bledo que un modesto particular como quién suscribe haga un giro desde un euroentusiasmo contenido hacia la europatía, el problema es que esa metamorfosis la están haciendo cada vez más eurociudadanos.

Una vez digerido, entendido y explicado por activa y por pasiva el NO francés y holandés, conviene reflexionar sobre lo que está pasando en nuestro entorno y buscar soluciones eficaces para impedir que se desmorone la unión política y que la UE se reduzca única y exclusivamente a un mercado, escenario ideal para el pujante neoliberalismo que cada vez cobra más fuerza en el viejo continente y que cuenta con el inestimable aliento de los poderosos neocons norteamericanos.

La tarea que tienen los dirigentes europeos es compleja y seguramente no tienen la talla política para solventarla. En primer lugar no se puede obviar que una amplia mayoría de franceses y holandeses dijeron NO. La mayoría de esos noes, le pese a quien le pese, fueron de consumo interno, un castigo a los gobernantes de turno en Francia y Holanda. Ni franceses, ni holandeses tienen la patente europeísta, ni es cierto que se debatiera sobre el texto mucho más que en España; al igual que en nuestro país, pero con unas situaciones de política doméstica diferentes, se aprovechó en los tres países para descender a la política provinciana y cargar contra el adversario político, olvidando la cuestión de fondo. La Constitución Europea, evidentemente mejorable, ha sido una víctima de políticos mediocres e irresponsables y esa irresponsabilidad se está pagando ahora. En este sentido, hay que lamentar sobremanera el espectáculo dado por los socialistas franceses, con Fabius a la cabeza.
El caso es que el NO está ahí y pueden venir más en otros países de la UE como efecto bola de nieve de lo que ha pasado en Francia y Holanda. Tan mezquino sería obviar el NO y seguir el proceso de ratificación como si nada hubiera pasado, como obviar el SI español, y también el SI de quienes eligieron esa opción en Francia y Holanda, y de los otros nueve estados que hicieron lo propio a través del Parlamento.


Sede del Parlamento Europeo, en Bruselas

Estos días, el Parlamento Europeo y la Comisión debaten de manera monográfica como salir del atolladero, y todo parece indicar que se optará por utilizar el tiempo como elemento que todo lo cura. Dejar pasar los meses que las aguas se calmen en algunos sitios y que cada cual ratifique o no según convenga. Decisión salomónica y aparentemente poco eficaz, máxime si analizamos como puede ser el mapa político de la UE a corto plazo. El caso es que el Parlamento le pasa la pelota al Consejo que los próximos días 16 y 17 de junio tendrá ante sí uno de los retos políticos más complicados de su historia… ¿serán capaces de aplacar mi euroapatía?… soy pesimista, echo de menos a Jacques Delors, Helmut Kolh, Francois Mitterrand, Felipe González y hasta a Margaret Thatcher, quien me lo iba a decir hace algunos años.

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